Lunes, 04 Febrero 2019 14:11

Negligencia por "AMOR"

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Es de actualidad permanente el tema de la educación de los hijos, el de las conductas paternas que no contribuyen a un desarrollo saludable, en el doble sentido, de saludar el acierto y evitar problemáticas emocionales. Cuando hay una deficiencia, una falta de cuidado, una inadecuación en la ejecución de algo, podemos hablar de conducta negligente.

Para esta temática quiero recomendaros la lectura del libro “Necesidades en la infancia y en la adolescencia” del profesor Félix López Sánchez de la Universidad de Salamanca y me referiré a un capítulo del libro como muestra de lo que podemos obtener. En el capítulo 5: “Una condición muy necesaria en la actualidad: la disciplina, la exigencia de límites, la socialización educativa y cívica”, se plantea la pregunta ¿estamos fracasando en la socialización de las nuevas generaciones?, y todo porque muchos educadores, padres y adultos perciben la pérdida del control sobre los menores, cómo demostrarían, hechos cómo, no poder influir en la desmotivación hacia los estudios, la falta de colaboración en las tareas domésticas, la ausencia de valores sociales, el vandalismo, las adicciones, la búsqueda del placer fácil, la ausencia de esfuerzo para las actividades propias de la edad.

De todo lo que este autor dice, quiero fijarme y reclamar vuestra atención, en un subapartado que el profesor López Sánchez titula, “La negligencia y el ‘dejar hacer’ como forma de disciplina” y dentro de ese apartado quiero llevaros a lo que él llama “negligencia por amor o falsas creencias educativas”. Se trata de un término inteligente que fija el interés en el exceso, argumentable con ideas como "quiero tanto a mis hijos que haré todo lo que esté en mis manos para evitar que conozcan la infelicidad". Lo que no saben los padres, lo que desconocen, porque forma parte de su futuro, es que no ser infeliz equivaldrá con el tiempo en hacer infelices a los demás, entre los que se encontrarán ellos mismos.

Los humanos no nacemos totalmente desarrollados y preparados para vivir independientemente, necesitaremos durante bastante tiempo de los cuidados y asistencia de los padres, lo que alimenta un sentido de la protección, en muchos casos exagerado. Por otra parte, las sociedades avanzadas y democráticas critican duramente las prácticas autoritarias de todo tipo, los padres muy permeables a estas ideas y cegados por el amor a los hijos, han adoptado en muchos casos prácticas de crianza muy permisivas. El profesor López Sánchez destaca la interiorización de algunas falsas creencias, como las siguientes:

·         “La infancia es un periodo para gozar, no para hacer esfuerzos”. Todo ha de ser "por las buenas", convenciendo, dialogando en exceso  y, todo basado en lo que les interese. Siguiendo esa premisa, a los padres les desagrada y no pueden soportarlo, verlos tristes o enfadados. Los niños aprenden a obtener sus caprichos resistiéndose y poniendo las cosas difíciles, saben hasta donde llegar y cómo hacerlo.

·        “El castigo es malo, es mejor premiarles”. No sólo se niega el uso del castigo, sino que además se tiende a no poner normas, ni vigilar el cumplimiento. Lo paradójico con esta idea, es que ni se castiga ni se premia lo que toca, entramos en un caos educativo, que suele resolverse bajo la tiranía del menor, que en casos extremos fija hasta lo que se come o se tiene que comprar.

·         “No quiero que a mis hijos les falte nada”. Es como una declaración de podéis pedirme lo que queráis, llamar al consumo y a la abundancia no va a ser un problema. Si lo tiene Pepito los papas te lo compran. Nos quejamos de que no se entretienen con lo que tienen, viéndolos "zapear" de un juguete a otro como quien cambia constantemente de canal.

·         “Si se les castiga en el Colegio, deben garantizarse el derecho del menor y de los padres”. Pasarela a la superprotección, de la educación de mis hijos me ocupo yo, que no se le ocurra al maestro hacer llorar a mis hijos…….Hemos pasado de la confianza a la denuncia y la amenaza. 

Como siempre, la intención de forzar cierta reflexión, que contribuya a fundamentar vuestras convicciones. Por una educación que nos haga inteligentes, humildes, honestos y solidarios.

Artículo inspirado y fundamentado en el libro: (López Sánchez, F. (2008). Necesidades en la infancia y en la adolescencia. Respuesta familiar, escolar y social. Madrid: Pirámide). Se sigue el texto con anotaciones literales.

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